aunque solo sea por unos días.
Mientras conducía con los planetas de fondo y a lo lejos las montañas, esas montañas que añoraba y que no pensaba que volvería a ver, no de esta manera, no este verano, una extraña sensación recorrió mi cuerpo, llegaba a Sóller, esta vez no estaría en el hostal Puig, está de reformas, así que unos kilómetros más al puerto. Y allí llegaba ella, corriendo, me había visto pasar desde la terraza de unos amigos, haciendo me gestos yo pasé totalmente despistada, o concentrada en otra cosa.
María vuelve a estar en la isla, solo unos meses, a pasar el veranito pero algo es algo.
Así que este fin de semana lo he pasado en la otra punta, otro paraíso que nada tiene que ver con el levante, ni el turismo, ni las playas, ni las montañas, no parece que estés en Mallorca, es tan diferente, para mi es un refugio, una escapada.
Gracias por dejarme ser parte de este rincón y estar a mi lado, aunque a veces nos separen montañas, océanos, ...




